Información sobre el cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es el tumor maligno que se origina por el crecimiento incontrolado de las células del colon y/o recto (Intestino grueso). La incidencia del cáncer de colon está aumentando en los países occidentales y desarrollados. Afortunadamente, resulta fácil de detectar, tiene un alto grado de curación y tarda mucho en desarrollarse.

El cáncer colorrectal se origina cuando células normales de alguna de las diferentes secciones del intestino grueso cambian y crecen sin control formando una masa llamada tumor.

Antes de que se desarrolle el cáncer colorrectal, suelen aparecer lesiones en el intestino llamadas pólipos que son un crecimiento no canceroso que se forma en la pared interna del colon o del recto a medida que las personas envejecen. Si no se tratan o se extirpan, estos pólipos pueden evolucionar por distintas circunstancias para originar un tumor maligno.

Más del 90% de los cánceres de colon y de recto son del tipo adenocarcinoma, que es un tumor producido por la degeneración de las células de las glándulas de la mucosa intestinal (células que recubren el tejido interno del colon y del recto).

 

Este tumor maligno, puede crecer de tres maneras:

Crecimiento local

El tumor crece invadiendo todas las capas que forman la pared del tubo digestivo. Una vez que el tumor traspasa toda la pared del intestino puede invadir cualquier órgano (proceso conocido como metástasis o diseminación).

Diseminación linfática

El colon posee una rica red de vasos linfáticos que permiten el drenaje de la linfa a múltiples regiones ganglionares.  Esta diseminación se produce de forma ordenada ya que afecta primero a los ganglios más próximos y, posteriormente, a los más alejados.

Diseminación hematógena

Las células tumorales pasan a la sangre y se diseminan preferentemente hacia el hígado, pulmón, hueso y cerebro.

 

Aparte de los adenocarcinomas, existen otros tumores malignos que se desarrollan con mucha menos frecuencia pero que pueden comenzar en el colon o el recto, como :

  • Tumores carcinoides: se desarrollan a partir de células productoras de hormonas del intestino
  • Linfomas: cáncer de las células de la defensa del estómago e intestino.
  • Sarcomas: se forman en el tejido conectivo  y en las capas musculares de la pared del colon y del recto.

El colon y el recto son parte del aparato digestivo. Forman un tubo largo, muscular, llamado intestino grueso (que se extiende desde el final del intestino delgado hasta el ano).

El intestino grueso tiene un papel importante en la formación de los excrementos. Los alimentos parcialmente digeridos llegan desde el intestino delgado hasta el colon donde se extrae agua y nutrientes de dichos alimentos y el resto se convierte en sustancias de desecho (materia fecal).

Este material de deshecho irá avanzando hasta llegar al recto (ultima parte del intestino grueso) y finalmente será expulsado al exterior a través del ano.

Tanto el colon como el recto están constituidos por varias capas de tejido, la más interna es la mucosa, más externamente se sitúa la capa muscular (cuya contracción provoca el avance del contenido del tubo digestivo) y por último, la capa mas externa, la serosa.

En la capa de la mucosa existen glándulas productoras de moco, y es en éstas glándulas donde se producen con mayor frecuencia los tumores malignos.

La incidencia del cáncer de colon está aumentando en los países occidentales y desarrollados. De los 176.000 casos de cáncer que se diagnostican anualmente en España, 25.600 son de colon y recto.

 

En los países occidentales ocupa el segundo lugar en incidencia (número de casos nuevos por 100.000 habitantes / año), detrás del cáncer de pulmón en el hombre y del cáncer de mama en la mujer.

 

El cáncer colorrectal supone, aproximadamente, el 10-15% de todos los cánceres y afecta a hombres y mujeres casi por igual.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 65 y los 75 años, con un máximo a los 70, aunque se registran casos desde los 35-40 años. Los casos que aparecen a edades tempranas suelen tener una predisposición genética.

Los síntomas que describimos a continuación son síntomas generales de la enfermedad, que pueden corresponderse también a numerosas patologías no relacionadas con el cáncer.

Es importante distinguir los síntomas para acudir pronto a su especialista, y así tener un diagnóstico precoz, pero no conviene adelantar acontecimientos.

 

En muchos casos, el cáncer de colon puede ser asintomático. En otros, se dan algunos síntomas generales como:

Ligeras molestias abdominales

Flatulencias

Astenia ( sensación generalizada de cansancio)

Vómitos

Falta de apetito

Pérdida inexplicable de peso

 

Con frecuencia estos síntomas se corresponden a otras afecciones en lugar de cáncer, como síndrome del intestino irritable, hemorroides, enfermedad inflamatoria intestinal…

No obstante es importante acudir a su médico para determinar la causa con rapidez y recibir el tratamiento necesario.

 

Otros síntomas dependen de la localización del cáncer:

 

CÁNCER DE COLON DERECHO

 

El dolor  en la mitad derecha del abdomen y la anemia son característicos de este tipo de cáncer.

La anemia se debe a la pérdida constante, aunque en mínimas cantidades, de sangre. Las heces no suelen verse modificadas, incluso puede ser negativo en un análisis de sangre oculta.

 

CÁNCER COLON IZQUIERDO

 

El crecimiento del tumor puede provocar estenosis ( constricción o estrechamiento), lo que se traducirá en

Dolor abdominal tipo cólico, que suele aliviarse con las defecaciones

Cambio en el ritmo de las deposiciones, habitualmente estreñimiento

Hematoquecia, sangrado rectal rojo oscuro mezclado con las heces

 

Si el crecimiento del tumor provoca el cierre total, obstrucción intestinal, es una situación grave que hay que tratar con urgencia.

Debido al estrechamiento del intestino, el calibre de las heces será menor.

 

CÁNCER RECTAL

 

Los tumores en este nivel impiden la correcta expulsión de las heces, lo que provoca, al igual que en el cáncer de colon izquierdo, dolor abdominal tipo cólico, obstructivo en ocasiones.

 

Es habitual :

Rectorragia, sangrado rojo brillante con la heces o solo.

Tenesmo rectal , sensación de necesidad de defecar, no conseguir la defecación, y en el caso de que se consiga, la deposiciones son escasas y no se alivia esa sensación.

Disminución del diámetro de las heces

 

Estos síntomas son frecuentes de hemorroides, pero ante cualquiera de ellos, se debe consultar a un especialista.

Las causas exactas del cáncer colorrectal no son conocidas, aunque muchos estudios han mostrado que existen una serie de factores que incrementan el riesgo de padecer esta enfermedad.

 

No hay mejor defensa que un buen ataque, por lo que la mejor prevención se basa en evitar esos factores de riesgo.

 

En la sociedad en la que vivimos, estamos obligados a coexistir día tras días con cientos de ellos, siendo o no conscientes, por lo que debemos comenzar por entender qué cosas en nuestra vida diaria pueden hacernos daño.

Desde luego que muchos de esos factores de riesgo son inevitables, por ello, desde prevecancer, os ayudamos a identificarlos, y a través de nuestros consejos, conseguir disminuir sus efectos nocivos en vosotros.

 

La mayoría de los cánceres se pueden evitar, ya que es nuestro entorno y nuestro modo de vida el que provoca que nuestro cuerpo no responda como debiera.

 

Presentamos este grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

 

Alimentación

Suframos o no de patologías como la colitis ulcerosa, nuestra dieta es un factor clave para el desarrollo de un sinfín de enfermedades.

Un bajo consumo de fibra, vegetales y fruta y un alto consumo de carnes rojas y grasas animales aumentan el riesgo de padecer este cáncer.

Desde prevecancer aconsejamos el consumo de, como mínimo,  400 gr. diarios de frutas y verduras. Además de prevenir el cáncer, prevenimos también la obesidad, diabetes , cardiopatías, y conseguimos un aporte óptimo de vitaminas y minerales.

Estudios sugieren que las combinaciones de suplementos antioxidantes ( Vitamina A, Vitamina C, Vitamina E y selenio), pueden reducir el cáncer de estómago en personal con déficit de éstas vitaminas.

Escoger panes y pastas integrales, evitando los refinados, nos ayudrá a conseguir el aporte de fibra que necesitamos.

Reduce la ingesta de café. La mejor alternativa para prevenir el cáncer, el té verde. Contiene gran cantidad de polifenoles ( catequinas principalmente) con propiedades antioxidantes y anticancerígenas.  ¿Quieres saber más? Continúa con nosotros en nuestro blog; Té verde, un gran aliado.

¿Te resulta difícil preparar un menú sabroso y saludable para toda la semana? Sigue nuestra dieta prevecancer , disfrutarás con sus platos, cuidarás de tu salud y la de los tuyos.

Sedentarismo 

Una vida activa reduce el riesgo de padecer cáncer.

Hace años se creía que el tejido graso sólo era un almacen de clorías, pero actualmente sabemos que es un tejido activo, y que produce, entre otras cosas, hormonas capaces de estimular la formación y crecimiento de varios tipos de cáncer.

En pacientes ya tratados, el mantenimiento de la actividad física reduce el riesgo de recurrencias y de mortalidad.

¡¡Muévete!!   Si por tu trabajo tienes que pasar sentado muchas horas, trata que no sean continuas, haz descansos de 15 minutos para caminar, subir escaleras, o cualquier actividad de pie.

Únete al estilo de vida prevecancer, visita nuestra sección En Forma!, donde te ayudaremos a realizar el ejercicio que tu cuerpo necesita.

Edad mayor de 50 años

Mantente jóven!. Es lógico que con la edad aumenten las probabilidades de padecer un cáncer, ya qué éste se produce por un cúmulo de células cancerígenas.

A lo largo de nuestras vidas estamos expuestos a infinidad de riesgos para nuestra salud, pero si mantienes una actitud positiva ante la vida, practicas ejercico regularmente y modificas tus hábitos de alimentación, conseguiremos parar el reloj del cáncer.

Os recomendamos consumir frutas y zumos antioxidantes y llevar una vida activa.

Apúntate con nosotros al estilo de vida prevecáncer. Consulta nuestras recetasdescárgate nuestras tablas de ejercicios, y siéntete bien con nuestros consejos antiestrés.

Historial médico

Se ha demostrado que quienes tienen una mayor predisposición a padecer esta enfermedad son las personas que tienen o han tenido: pólipos (crecimiento benigno) de colon o recto; Colitis ulcerosa (inflamación o ulceración del colon); Cáncer como mama, útero u ovario..

Una de las claves para prevenir la colitis ulcerosa es evitar el estrés. Te invitmos a pasar por nuestra sección Estrés fuera!.

Se hace imprescindible el consumo de fibras solubles, ya que son antiinflamatorias y fortalecen el sistema inmune.  Además el consumo regular de esta especie de fibras, ralentiza la absorción de grasas y azúcares de los alimentos, ayudándonos a controlar el colesterol.

Podemos encontrarlas en manzanas, nueces, avena

Es importante también la manera de cocinar. Sigue unas sencillas pautas que descubrirar en Formas de cocinar y utensilios.

Antecedentes familiares de cáncer colorrectal

Familiares cercanos (padres, hermanos, hermanas o hijos) de una persona con antecedentes de cáncer colorrectal tienen en cierta manera mayor probabilidad de presentar esta enfermedad ellos mismos, especialmente si el familiar tuvo el cáncer a una edad joven.

El hecho de tener cierta propensión genética, no implica que vayamos a desarrollar un cáncer, pero sí que debemos  estar más atentos a los factores de riesgo y tratemos de evitarlos.

Modificando nuestros hábitos  hacia un estilo de vida prevecancer, nos ayudamos a disminuir las probabilidades de padecer un cáncer.

Es muy importante consumir alimentos antiangiogénicos, ya que dificultan la profileración de tumores. ¿Qué es la angiogénesis? ¿Cuáles son y para qué sirven los alimentos antiagiogénicos?, entérate en nuestro Blog, Alimentos Antiangiogénicos, un delicioso tratamiento.

Fumadores

Es el grupo de mayor riesgo para adquirir la enfermedad (dos veces más que los no fumadores).

Desde 2012, el tabaco y el humo producido ( fumadores pasivos incluidos), es considerado por la IARC ( Agencia Internacional para investigación de Cáncer) como agente cancerígeno para humanos, desterrando así cualquier atisbo de duda.

Desde prevecancer os animamos fervientemente a que abandoneís este mal hábito.

¿No sabes cómo? Prevecancer te ayuda. Continúa con nosotros en nuestro Blog, y descubre como tú eres capaz de conseguirlo.

Estrés

Diferentes estudios han demostrado que un estrés intenso, incluso si ocurre solo un par de días, debilita nuestro sistema inmune, provocando la aparición de enfermedades.

Padecer estrés no sólo puede ser un factor de riesgo a la hora de sufrir un cáncer, si no que puede favorecer la metástasis, y dificultar la recuperación.

Con el ritmo de vida actual, es muy difícil no sentirse estresado, por eso debemos aprender a gestionarlo.

Muchas veces, el estrés que sentimos es mayor por la impotencia de no poder solucionar nuestros problemas, que por los problemas en sí.

Prevecancer te recomienda practicar yoga. Aprendes a gestionar el estrés gracias a la meditación, consigues relajarte mediante la respiración, y a la vez, destierras el sedentarismo de tu vida, realizando ejercicio.

¿No te parece una práctica muy completa?.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de maneras muy distintas, ya que cada uno se desarrolla a una  velocidad  y responde a determinados tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su propio tipo de cáncer.

El tratamiento depende del estadio en que se encuentre el cáncer y del tamaño del tumor.

 

Cirugía

 

Suele ser el tratamiento más importante y el primero en llevarse a cabo en la mayoría de los tumores de colon. La extirpación del tumor y de la zona afectada se realiza mediante la intervención quirúrgica.

Posteriormente, se unen los extremos sanos del intestino, lo que se conoce como anastomosis. Sí finalmente es necesario extraer alguna parte del intestino, la persona podrá continuar llevando una vida normal,  ya que ninguna de las partes del intestino grueso es un órgano indispensable.

Cuando no se puede reconstruir la continuidad del intestino, se realiza un orificio en la piel del abdomen, denominado estoma, nuevo para que la materia fecal salga de su cuerpo. La operación para crear el estoma se llama colostomía.

Una bolsa plana se ajusta sobre el estoma para recolectar la materia fecal, y un adhesivo especial la mantiene en su lugar.

En ocasiones puede ser una solución temporal hasta que los extremos del intestino cicatrizan y se puede efectuar la anastomosis (se vuelven a conectar las partes del intestino y se cierra el estoma). Algunas personas, especialmente quienes tienen un tumor en la parte inferior del recto, necesitan un estoma permanente.

 

Radioterapia

 

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Afecta las células cancerosas sólo en el área tratada. Se utiliza como terapia complementaria a la cirugía.

Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).

En el cáncer de recto se aplica localmente para disminuir la posibilidad de recaídas. Se administra en sesiones cortas, cada día y durante unas semanas.

 

Quimioterapia

 

Consiste en la administración de fármacos anticancerosos (también llamados antineoplásicos o quimioterápicos) por vía intravenosa o por vía oral, para destruir las células cancerosas y controlar su crecimiento.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y es ahí dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas denominados efectos secundarios.

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

Estos fármacos están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

 

Terapia Biológica

 

En este tipo de tratamiento utilizan el propio sistema inmunitario, ya sea directa o indirectamente, para combatir el cáncer o para disminuir los efectos secundarios que pueden causar algunos tratamientos del cáncer.

En el laboratorio se pueden producir algunos anticuerpos, citocinas y otras sustancias del sistema inmunitario para usarse en el tratamiento del cáncer.

Estas sustancias se llaman con frecuencia modificadores de la respuesta biológica.

Lo que hacen es alterar la interacción entre las defensas inmunitarias del cuerpo y las células cancerosas cuya finalidad sea reforzar, dirigir o restaurar la capacidad del cuerpo de combatir la enfermedad.

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