Información sobre el Cáncer de endometrio

El cáncer de endometrio incluye un conjunto de variantes malignas que provienen del endometrio o revestimiento del útero. El cáncer endometrial es muy frecuente en países desarrollados.

El cáncer de endometrio se forma en el tejido que reviste el útero (órgano pequeño, hueco y con forma de pera en la pelvis de una mujer donde se desarrolla el feto).

La mayoría de los cánceres del endometrio son adenocarcinomas (cánceres que comienzan en las células que elaboran y liberan mucosidad y otros líquidos).

 

El tipo más común es el adenocarcinoma endometriode, que ocurre por lo general pocas décadas después del inicio de la menopausia y está asociado a una excesiva exposición a estrógenos.

La mayoría de las mujeres con cáncer endometrial tienen una historia de niveles elevados de estrógenos sin oposición.

Una de las funciones normales del estrógeno es estimular el crecimiento del revestimiento endometrial. Un exceso de la actividad de estrógeno, en especial acompañado de insuficientes niveles del opositor natural del estrógeno, la progesterona, puede producir hiperplasia endometrial, que es un precursor de cáncer.

 

La mayoría de los tipos de cáncer de endometrio son carcinomas —por lo general (95%) adenocarcinomas—, queriendo decir que se originan de las células del epitelio que reviste al endometrio, así como también de las glándulas endometriales.

 

Estadios del cáncer de endometrio:

 

– Estadio I: En el estadio I, el cáncer está solamente en el útero.

– Estadio II:  el cáncer se diseminó hacia el tejido conjuntivo del cuello uterino, pero no se diseminó afuera del útero.

– Estadio III: el cáncer  se diseminó hasta más allá del úteroy el cuello uterino, pero no se diseminó más allá de la pelvis.

– Estadio IV: el cáncer se diseminó más allá de la pelvis.

 

El endometrio es el revestimiento del útero, un órgano hueco y muscular de la pelvis de la mujer, donde se desarrolla el feto.

El cuerpo del útero está formado por dos capas, una capa exterior, de músculo ( miometrio), y otra interior(endometrio)

El cuello uterino es el extremo inferior más estrecho del útero que conduce a la vagina.

 

El endometrio sufre cambios durante los ciclos menstruales de las mujeres. Antes de la ovulación, los ovarios producen estrógenos. Éstos provocan un engrosamiento del endometrio ( revestimiento del endometrio), con la finalidad de nutrir a un posible embrión.

Si no hay embarazo, se producen menos estrógenos y más progesterona, después de la ovulación, para eliminar el revestimiento del endometrio (flujo menstrual).

 

El cáncer del endometrio es diferente al cáncer del músculo del útero, que se llama sarcoma del útero.

Debido a que el cáncer de endometrio es usualmente diagnosticado en sus estadios iniciales (de 70 a 75% de los casos están en el estadio 1 para el momento del diagnóstico; 10 – 15 % de los casos están en el estadio 2; 10 – 15 % de los casos en los estadios 3 ó 4), hay una mejor probabilidad de un buen pronóstico en comparación con otros cánceres ginecológicos, tales como el cáncer cervical o de ovario.

 

A pesar de que el cáncer de endometrio es 40% más frecuente en mujeres de raza blanca, las mujeres afro-americanas diagnosticadas con cáncer uterino tienen el doble de probabilidad de morir por la enfermedad, quizás por razón de la aparición más frecuente de los subtipos más agresivos entre su raza.

Los síntomas que describimos a continuación son síntomas generales de la enfermedad, que pueden corresponderse también a numerosas patologías no relacionadas con el cáncer.

Es importante distinguir los síntomas para acudir pronto a su especialista, y así tener un diagnóstico precoz, pero no conviene adelantar acontecimientos.

 

La mayor parte de las mujeres diagnosticadas con cáncer de endometrio presentan Metorragia, sangrado entre periodos menstruales normales , o sangrado anormal durante sus periodos, o sangrado después de la menopausia.

Puede ser síntoma de otras afecciones no cancerosas, aunque es de gran importancia ser examinada por su ginecólogo.

 

Es motivo de consulta también, cualquier secreción anormal después de la menopausia, ya que , en alrededor del 10 % de los casos, la secreción no es sanguinolenta.

 

Son frecuentes también los síntomas como:

Dolor en la parte inferior del abdomen

Dolor en la pelvis

Pérdida de peso injustificada

La obesidad ha sido relacionada consistentemente con el cáncer de útero (de endometrio). Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo de padecer la enfermedad que las mujeres de un peso saludable, sin importar el estado de menopausia. Se ha calculado que la obesidad es responsable de cerca de 40 por ciento de los casos de cáncer de endometrio en sociedades opulentas.

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El cáncer de endometrio se puede presentar en pacientes con cáncer de mama que fueron tratados con tamoxifeno. Una paciente que toma este medicamento se debe someter a un exámen pélvico todos los años y notificar toda pérdida de sangre vaginal (que no sea sangrado menstrual) tan pronto como sea posible.

Las mujeres que toman solo estrógeno  tienen mayor riesgo de presentar cáncer de endometrio. Tomar estrógeno combinado con progesterona  no aumenta el riesgo de una mujer de presentar este cáncer.

Diabetes

Estrogenoterapia sin el uso de progesterona

Antecedentes de pólipos endometriales

Períodos menstruales infrecuentes

Tamoxifeno, un fármaco para el tratamiento del cáncer de mama

No haber estado nunca embarazada

Obesidad

Síndrome del ovario poliquístico (SOP)

Inicio de la menstruación a temprana edad (antes de los 12 años)

Comenzar la menopausia después de los 50 años

 

Fumadores

 

Es el grupo de mayor riesgo para adquirir la enfermedad (dos veces más que los no fumadores).

Desde 2012, el tabaco y el humo producido ( fumadores pasivos incluidos), es considerado por la IARC ( Agencia Internacional para investigación de Cáncer) como agente cancerígeno para humanos, desterrando así cualquier atisbo de duda.

 

Desde prevecancer os animamos fervientemente a que abandoneís este mal hábito.

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Estrés

 

Diferentes estudios han demostrado que un estrés intenso, incluso si ocurre solo un par de días, debilita nuestro sistema inmune, provocando la aparición de enfermedades.

Padecer estrés no sólo puede ser un factor de riesgo a la hora de sufrir un cáncer, si no que puede favorecer la metástasis, y dificultar la recuperación.

Con el ritmo de vida actual, es muy difícil no sentirse estresado, por eso debemos aprender a gestionarlo.

Muchas veces, el estrés que sentimos es mayor por la impotencia de no poder solucionar nuestros problemas, que por los problemas en sí.

Prevecancer te recomienda practicar yoga. Aprendes a gestionar el estrés gracias a la meditación, consigues relajarte mediante la respiración, y a la vez, destierras el sedentarismo de tu vida, realizando ejercicio.

¿No te parece una práctica muy completa?.

 

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de maneras muy distintas, ya que cada uno se desarrolla a una velocidad y responde a determinados tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su propio tipo de cáncer.

El tratamiento depende del estadio en que se encuentre el cáncer y del tamaño del tumor.

 

Cirugía

La cirugía (extirpación del cáncer durante una operación) es el tratamiento más común para el cáncer de endometrio.

Pueden utilizarse los siguientes procedimientos quirúrgicos:

 

Histerectomía total

Cirugía para extirpar el útero, incluso el cuello del útero.

Puede realizarse de tres formas, histerectomía vaginal, cuando el útero y el cuello del útero se extraen a través de la vagina, histerectomía abdominal total, si el útero y el cuello del útero se extirpan mediante una incisión grande en el abdomen y histerectomía laparoscópica total en el caso de que la incisión se realizase en el abdomen mediante un laparoscopio.

Histerectomía radical

Cirugía para extirpar el útero, el cuello del útero y parte de la vagina. Suele realizarse al mismo tiempo que una salpingo-ooforectomía bilateral.

Salpingooforectomía bilateral

Cirugía para extirpar ambos ovarios  y ambas trompas de Falopio. La extirpación de ambos ovarios significa que se le presentará la menopausia, si no la ha pasado ya.

 

 

Radioterapia

 

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Afecta las células cancerosas sólo en el área tratada. Se utiliza como terapia complementaria a la cirugía.

Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).

En el caso del cáncer de endometrio, se emplea la braquiterapia vaginal, que consiste en insertar en la vagina un cilindro con radiación. De esta manera la radiación afecta al área de la vagina que está en contacto con el cilindro, reduciendo la radiación que reciben los tejidos adyacentes.

 

 

Quimioterapia

 

Consiste en la administración de fármacos anticancerosos (también llamados antineoplásicos o quimioterápicos) por vía intravenosa o por vía oral, para destruir las células cancerosas y controlar su crecimiento.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y es ahí dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas denominados efectos secundarios.

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

Estos fármacos están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

Terapia Hormonal

 

Consiste en el uso de hormonas o fármacos para frenar el cáncer.
Se emplean Progestinas, que frenan el crecimiento de las células cancerosas, Tamoxifeno, que se emplea en el cáncer de mama pero también para tratar cánceres de endometrio avanzados o recurrentes, Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina, para reducir la producción de estrógenos por los ovarios,  e Inhibidores de la aromatasa, que reducen aún más la producción de estrógenos, ya que regulan a nivel de tejido adiposo.

 

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