Información sobre el Cáncer de hígado

Los tumores más frecuentes del hígado son las metástasis de otros cánceres como el de colon, páncreas, mama, pulmón, estómago, etc. El carcinoma hepatocelular es un tumor muy frecuente en países asiáticos, donde las infecciones por virus hepatotropos y otros agentes cancerígenos para el hígado son más frecuentes.

El cáncer de hígado se origina cuando las células normales cambian y crecen sin control,  constituyendo un tumor.

En el hígado pueden formarse tumores benignos (no cancerosos) como el Hemangioma hepático ( especie de madeja de vasos sanguíneos) o el adenoma hepático (que surgen de las principales células del hígado). Estos tumores benignos normalmente no tienen síntomas y no requieren tratamiento, o bien se puede formar el cáncer primario de hígado.

Sin embargo, lo más frecuente es que el hígado sea el lugar de metástasis (diseminación) de otro cáncer que empezó en otro lugar, como el de páncreas, colon, estómago, mama o pulmón.

 

Dentro de los cánceres primarios malignos del hígado, hay varios subtipos que reciben su nombre según el tipo de células a partir de las cuales se desarrollan :

 

Carcinoma hepatocelular o hepatocarcinoma

Es tipo más común de cáncer del hígado en adultos (aproximadamente el 75% de los cánceres de hígado son de este tipo).

Suele tener diferentes patrones de crecimiento, ya que puede comenzar como un pequeño tumor  que va desarrollándose y posteriormente se extiende a otras partes del hígado o bien puede surgir en forma de nódulos en varias partes de este órgano.

Angiosarcomas o hemangiosarcomas

Se trata de un  tipo de tumor raro que comienza en los vasos sanguíneos del hígado.

Estos tumores crecen rápidamente de manera que, para cuando son detectados, generalmente suelen estar muy extendidos, lo que imposibilita la cirugía. Pese al tratamiento con quimioterapia y radioterapia la esperanza de vida de estos pacientes es menor de seis meses.

Colangiocarcinoma

Este tipo de tumores comienza en los conductos biliares del hígado y suponen alrededor del 13% de todos los cánceres hepáticos.

Debido a que, a menudo son demasiado grandes, o se encuentran en una parte del hígado a la que no se puede acceder, no se pueden extirpar completamente mediante cirugía. El tratamiento de estos tumores se completa con quimioterapia y radioterapia.

Hepatoblastoma

Cáncer infantil que puede afectar a niños menores de cuatro años. Tiene unas tasas de curación de cerca del 70% con una tasa de supervivencia mayor del 90% para los hepatoblastomas que se detectan a tiempo.

Metástasis

Los tumores más frecuentes del hígado son las metástasis.

Muchos de los tumores de otros órganos se extienden al hígado y en ocasiones se detectan por primera vez en esta zona. Los cánceres de colon, páncreas, melanoma, sarcomas etc. pueden metastatizar  en el hígado.

 

De manera práctica, el cáncer de hígado se divide en tres categorías:

Tumor localizado: El tumor es solitario, o existen varios tumores menores de 3 centímetros.

Tumor localizado no operable: El tumor está en el hígado o afectando a los órganos vecinos pero no está indicada la intervención quirúrgica, bien por la localización del tumor o bien por que hay cirrosis.

Tumor avanzado: En esta situación el hepatocarcinoma se ha extendido a otros lugares del cuerpo como por ejemplo los ganglios linfáticos, o los huesos o el pulmón.

 

El hígado es el ógano interno más grande del cuerpo, y se encuentra situado en la parte superior derecha del abdomen, justo debajo del diafragma.

Se compone por dos lóbulos (derecho e izquierdo), y a su vez cada lóbulo se subdivide en segmentos.En el lóbulo hepático derecho, que es el más grande, irrigado por la arteria hepática derecha, se identifican cuatro segmentos y tres en el lóbulo hepático izquierdo.

 

El hígado desarrolla funciones vitales, sin embargo es posible vivir perdiendo hasta un 75% de tejido hepático.

Algunas de sus principales funciones son:

Filtración de la sangre

Eliminación de toxinas del organismo

Síntesis de proteínas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo

Fabricación de enzimas que ayudan a digerir los alimentos

Metabolización química (transformación) de algunos nutrientes antes de que el resto del cuerpo los pueda usar como fuente de energía o para la reparación y formación de tejidos

Producción de  algunos de los factores de coagulación que evitan que la sangre esté demasiado líquida

La segregación de bilis al intestino para ayudar a absorber nutrientes

Almacén de vitaminas, hierro y glucógeno y participa en el mantenimiento del nivel de azúcar adecuado en el cuerpo

El carcinoma hepatocelular es un tumor muy frecuente en países asiáticos, donde las infecciones por virus hepatotropos y otros agentes cancerígenos para el hígado son más frecuentes.

En España es relativamente importante: se diagnostican más de 3.000 casos anuales en nuestro país (14 por cada 100.000 hombres y 4 por cada 100.000 mujeres, anualmente).

Globalmente, el cáncer de hígado representa un problema de salud, con más de un millón de casos diagnosticados cada año en todo el mundo.

 

 

En la sociedad en la que vivimos, estamos obligados a coexistir día tras días con cientos de ellos, siendo o no conscientes, por lo que debemos comenzar por entender qué cosas en nuestra vida diaria pueden hacernos daño.

Desde luego que muchos de esos factores de riesgo son inevitables, por ello, desde prevecancer, os ayudamos a identificarlos, y a través de nuestros consejos, conseguir disminuir sus efectos nocivos en vosotros.

 

No hay mejor defensa que un buen ataque, por lo que la mejor prevención se basa en evitar esos factores de riesgo.

 

La mayoría de los cánceres se pueden evitar, ya que es nuestro entorno y nuestro modo de vida el que provoca que nuestro cuerpo no responda como debiera.

 

Presentamos este grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar cáncer de hígado

Cirrosis Hepática

El factor de riesgo más importante para el cáncer de hígado es el virus de la hepatitis B y C (producen cirrosis).

En un 50- 80% de los pacientes, el cáncer de hígado se asocia a cirrosis hepática.

La cirrosis hepática es una enfermedad irreversible del hígado, como resultado de un daño continuado en el hígado, en ocasiones causada por el alcohol (cirrosis etílica) o por un virus hepatótropo, en el que el tejido hepático normal se reemplaza por fibrosis hepática.

No abusar de bebidas alcohólicas y llevar una alimentación equilibrada es la principal recomendación de prevecancer.

Obesidad

La obesidad aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado. La enfermedad del hígado graso es común en personas obesas. Las personas que sufren esta enfermedad son susceptibles de desarrollar cirrosis.

Anímate a cambiar!!!! Modificando tus hábitos de vida hacia un estilo de vida prevecancer lograrás mantenerte en forma, gozar de buena salud, y pararle los pies al cáncer.

Consulta nuestro apartado Dieta prevecancer, atrévete a cocinar con nuestras recetas y ponte En Forma! con nosotros.

 

Fumadores

Es el grupo de mayor riesgo para adquirir la enfermedad (dos veces más que los no fumadores).

Desde 2012, el tabaco y el humo producido ( fumadores pasivos incluidos), es considerado por la IARC ( Agencia Internacional para investigación de Cáncer) como agente cancerígeno para humanos, desterrando así cualquier atisbo de duda.

Desde prevecancer os animamos fervientemente a que abandoneís este mal hábito.

¿No sabes cómo? Prevecancer te ayuda. Continúa con nosotros en nuestro Blog, y descubre como tú eres capaz de conseguirlo.

Estrés

Diferentes estudios han demostrado que un estrés intenso, incluso si ocurre solo un par de días, debilita nuestro sistema inmune, provocando la aparición de enfermedades.

Padecer estrés no sólo puede ser un factor de riesgo a la hora de sufrir un cáncer, si no que puede favorecer la metástasis, y dificultar la recuperación.

Con el ritmo de vida actual, es muy difícil no sentirse estresado, por eso debemos aprender a gestionarlo.

Muchas veces, el estrés que sentimos es mayor por la impotencia de no poder solucionar nuestros problemas, que por los problemas en sí.

Prevecancer te recomienda practicar yoga. Aprendes a gestionar el estrés gracias a la meditación, consigues relajarte mediante la respiración, y a la vez, destierras el sedentarismo de tu vida, realizando ejercicio.

¿No te parece una práctica muy completa?.

 

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de maneras muy distintas, ya que cada uno se desarrolla a una  velocidad  y responde a determinados tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su propio tipo de cáncer.

El tratamiento depende del estadio en que se encuentre el cáncer y del tamaño del tumor.

 

Cirugía

 

Es preciso realizar una correcta evaluación preoperatoria, Se pueden utilizar dos tipos de cirugía para tratar el cáncer primario de hígado:

–     hepatectomía: es la intervención para extirpar el tumor, extirpando una parte del hígado que debe incluir el tumor y los bordes de éste libres de enfrermedad. Su extensión dependerá fundamentalmente del tamaño, localización y número de tumores

–       transplante de hígado: indicado para los pacientes con unas características médicas muy especiales. Se puede realizar Si la extirpación del tumor es imposible por culpa del mal funcionamiento del hígado. También es una opción para pacientes que tienen tumores pequeños pero que no pueden operarse porque tienen cirrosis.

 

 

Criocirugía

La criocirugía es un tratamiento local, en el cual se utiliza un instrumento que es capaz de congelar y destruir el tumor del hígado. El tiempo de recuperación y las posibilidades de infección son menores que con otras cirugías más invasivas.

 

Inyección percutánea de etanol

 

 El paciente recibirá una inyección de alcohol directamente en el hígado destinada a eliminar las células cancerosas. Es un tratamiento local antiguo pero todavía vigente en algunas ocasiones

 

Radioterapia

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Afecta las células cancerosas sólo en el área tratada. Se utiliza como terapia complementaria a la cirugía.

Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía ( para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía ( para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).

 

Quimioterapia

 

Consiste en la administración de fármacos anticancerosos (también llamados antineoplásicos o quimioterápicos) por vía intravenosa o por vía oral, para destruir las células cancerosas y controlar su crecimiento.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y es ahí dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas denominados efectos secundarios.

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

Estos fármacos están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

Terapia Biológica

 

En este tipo de tratamiento utilizan el propio sistema inmunitario, ya sea directa o indirectamente, para combatir el cáncer o para disminuir los efectos secundarios que pueden causar algunos tratamientos del cáncer.

En el laboratorio se pueden producir algunos anticuerpos, citocinas y otras sustancias del sistema inmunitario para usarse en el tratamiento del cáncer.

Estas sustancias se llaman con frecuencia modificadores de la respuesta biológica.

Lo que hacen es alterar la interacción entre las defensas inmunitarias del cuerpo y las células cancerosas cuya finalidad sea reforzar, dirigir o restaurar la capacidad del cuerpo de combatir la enfermedad.

 

 

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