Información sobre el Cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en mujeres. Pero este cáncer no es una enfermedad exclusiva de mujeres, aunque en un porcentaje muy pequeño, puesto que es muy raro, los hombres también pueden padecerlo.

El cáncer de mama se origina en los tejidos de la mama, por lo general en los conductos y los lobulillos (glándulas productoras de leche).

 

El cáncer se origina cuando las células normales de la mama empiezan a cambiar y proliferar sin control, formando una masa llamada tumor.

Un tumor puede ser:

Benigno  : No canceroso. Generalmente no son una amenaza para la vida, pueden extirparse, raramente vuelven a crecer: No invaden los tejidos de su alrededor y no se diseminan a otras partes del cuerpo.

Maligno  : Canceroso. Suponen un riesgo para la vida. Generalmente pueden extirparse , aunque en ocaiones vuelven a crecer. Son capaces de invadir y dañar órganos y tejidos cercanos (como la pared del tórax) y pueden diseminarse a otras partes del cuerpo.

 

El cáncer de mama se disemina cuando el cáncer crece en otras partes del cuerpo o cuando las células cancerosas se desplazan a otros sitios del cuerpo a través de los vasos sanguíneos o linfáticos. Esto se denomina metástasis.

Lo más frecuente es que el cáncer de mama se extienda hacia los nódulos linfáticos de la región. Los ganglios linfáticos pueden ser axilares (ubicados debajo del brazo), cervicales (ubicados en el cuello), mamarios internos (ubicados debajo del esternón) o supraclaviculares (ubicados inmediatamente arriba de las clavículas).

Cuando se extienda a otras partes del cuerpo con frecuencia se ven afectados los huesos, los pulmones y el hígado.

 

No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer.

De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento.

 

El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo.

 

Aproximadamente el 75 % de los casos de cáncer de mama comienzan en las células que recubren internamente los conductos de la leche. La mayoría de los casos de cáncer de mama comienza en los conductos o lóbulos.

 

Carcinoma ductal 

Cáncer originado en los conductos. Si la enfermedad se ha diseminado fuera del conducto hacia el tejido circundante, adquiere la denominación de carcinoma ductal invasivo, o infiltrante.

Invade el tejido adiposo del seno, desde uno de los conductos. Si no se trata, puede extenderse más allá de los conductos mamarios y originar metástasis.

Carcinoma lobular 

Cáncer que se origina en los lobulillos, conocido también como neoplasia lobular. Si es capaz de producir metástasis, se denomina carcinoma lobular invasivo.

Cáncer inflamatorio de mama

Es un tipo de cáncer de rápido crecimiento que representa aproximadamente del 1 % al 5 % de todos los casos de cáncer de mama.

Se trata de un cáncer bastante agresivo. Se denomina inflamatorio porque las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos y esto se manifiesta en la piel, que adquiere una apariencia gruesa y ahuecada, similar a la de una cáscara de naranja.

Otros

Otros tipos de cáncer de mama menos comunes incluyen el cáncer medular, mucinoso, tubular, metaplásico y papilar de mama, así como también otros tipos aún menos comunes.

Enfermedad de Paget

La enfermedad de Paget es un tipo de cáncer que se propaga por la piel del pezón y de la areola. En este tipo de cáncer, la piel del pezón y de la areola aparece escamosa y rojiza, con ocasionales pérdidas de sangre. En ocasiones, la enfermedad de Paget puede estar asociada con un carcinoma in situ (caso frecuente) pero también puede ser un cáncer invasivo (infiltrante).

 

El sistema de estadificación para el cáncer de mama se basa en el tamaño del tumor, si el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos, en las axilas o aún no se ha diseminado, y si el tumor se ha metastatizado.

La estadificación se emplea para determinar el tipo y la duración del tratamiento que hay que administrar, y evaluar la respuesta al tratamiento.

 

 

 

Estadio 0:   Enfermedad pre-maligna o con marcadores positivos. Sería el momento en que la célula se ha transformado recientemente en cancerígena, pero todavía no ha roto la membrana basal. Las células tumorales están localizadas exclusivamente en la pared de los lobulillos o de los conductos galactóforos.

Estadio 1:      Las células cancerígenas ya han superado la membrana basal, pero el tumor no supera los 2 cm de tamaño. No hay afectación de ganglios linfáticos ni metástasis a distancia.

Estadio 2:      Semejante al estadio 1 pero el tumor ya es mayor de 2 cm, con o sin afectación de ganglios axilares

Estadio 3:      Dentro de este estadio se tienen distintos clasificaciones en función del tamaño de la masa tumoral y de si los nódulos linfáticos están afectados o no.

Estadio 4:    Se define como cáncer en etapa ‘avanzada’ y/o cáncer metastásico porque el cáncer se diseminó hasta otros órganos del cuerpo. Este tipo de cáncer metastatiza con mayor frecuencia en los huesos, los pulmones, el hígado o el cerebro y tiene un mal pronóstico.

Los estadios 1-3 se definen como los ‘inicios’ del cáncer y son potencialmente curables por ser en muchos casos operables.

 

Esta clasificación en estadios está muy relacionada con el pronóstico de la enfermedad y la supervivencia. Así el porcentaje de supervivencia a los 5 años es del 100% en el estadio 1 y alrededor del 20% en el estadio 4.

La mama está formada principalmente por tejido adiposo. En el interior de los senos de la mujer hay 15 ó 20 secciones llamadas lóbulos.

Cada lóbulo está formado de muchas partes más pequeñas llamadas lobulillos.

Los lobulillos contienen grupos de glándulas diminutas cuya función es la  producción de leche.

Conductos minúsculos conectan las glándulas, los lóbulos y los lobulillos, y transportan la leche desde los lóbulos al pezón, ubicado en el centro de la areola.

El espacio entre los lobulillos y los conductos está lleno de grasa y de tejido fibroso.

 

Toda la mama está irrigada por vasos sanguíneos y linfáticos; la sangre riega las células, y el sistema linfático drena los productos de desecho corporal.

Los vasos linfáticos se conectan con los ganglios linfáticos. Hay grupos de ganglios linfáticos cerca del seno: en la axila, arriba de la clavícula y en el pecho detrás del esternón.

Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático.

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres de todo el mundo, sobre todo en los países occidentales. Además, se está observando un aumento progresivo en su incidencia, principalmente en las mujeres de menos de 40 años.

 

Aproximadamente, una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama a lo largo de su vida, y una de cada 30 morirá por esta causa.

 

Considerando los dos sexos, es el segundo en frecuencia en el mundo después del cáncer de pulmón.

 

Más de la mitad de los casos se diagnostican en los países desarrollados. La prevalencia más baja la tienen países como Japón, Tailandia, Nigeria e India.

 

En España la incidencia es similar al resto de paises de Europeos de la zona del Mediterráneo, siendo menor que la de Estados Unidos, Canadá y el resto de Europa.

 

No se ha demostrado cuales son las causas exactas por las que se produce un cáncer de mama, pero se han relacionado diversos factores de riesgo con su aparición.

 

No hay mejor defensa que un buen ataque, por lo que la mejor prevención se basa en evitar esos factores de riesgo.

En la sociedad en la que vivimos, estamos obligados a coexistir día tras días con cientos de ellos, siendo o no conscientes, por lo que debemos comenzar por entender qué cosas en nuestra vida diaria pueden hacernos daño.

Desde luego que muchos de esos factores de riesgo son inevitables, por ello, desde prevecancer, os ayudamos a identificarlos, y a través de nuestros consejos, conseguir disminuir sus efectos nocivos en vosotros.

La mayoría de los cánceres se pueden evitar, ya que es nuestro entorno y nuestro modo de vida el que provoca que nuestro cuerpo no responda como debiera.

 

Los estudios han encontrado los siguientes factores de riesgo de cáncer de seno:

 

 

Edad

 

La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.

Mantente jóven!. Es lógico que con la edad aumenten las probabilidades de padecer un cáncer, ya qué éste se produce por un cúmulo de células cancerígenas.

A lo largo de nuestras vidas estamos expuestos a infinidad de riesgos para nuestra salud, pero si mantienes una actitud positiva ante la vida, practicas ejercico regularmente y modificas tus hábitos de alimentación, conseguiremos parar el reloj del cáncer.

Os recomendamos consumir frutas y zumos antioxidantes y llevar una vida activa.

Apúntate con nosotros al estilo de vida prevecáncer. Consulta nuestras recetasdescárgate nuestras tablas de ejercicios, y siéntete bien con nuestros consejos antiestrés.

Antecedentes familiares

El riesgo de padecer cáncer de mama es mayor si también lo han sufrido familiares directos ( consanguíneos). Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.

El que otros familiares del lado de la madre o del padre tengan cáncer de seno o cáncer de ovario puede también aumentar el riesgo de una mujer.

El 15% de las mujeres con cáncer de mama, tienen un familiar con esta enfermedad, por lo que el 85 %restante, no tiene antecedentes.

La mujer que ha tenido cáncer en un seno tiene un riesgo mayor de padecer esta enfermedad en su otro seno.

Factores genéticos

Las mutaciones en ciertos genes, especialmente BRCA1 y BRCA2, aumentan considerablemente el riesgo de cáncer de seno. Se cree que alrededor del 5 al 10 por ciento de los casos de cáncer de seno son hereditarios.

El hecho de tener cierta propensión genética, no implica que vayamos a desarrollar un cáncer, pero sí que debemos  estar más atentos a los factores de riesgo y tratemos de evitarlos.

Modificando nuestros hábitos  hacia un estilo de vida prevecancer, nos ayudamos a disminuir las probabilidades de padecer un cáncer.

Es muy importante consumir alimentos antiangiogénicos, ya que dificultan la profileración de tumores. ¿Qué es la angiogénesis? ¿Cuáles son y para qué sirven los alimentos antiagiogénicos?, entérate en nuestro Blog, Alimentos Antiangiogénicos, un delicioso tratamiento.

Obesidad después de la menopausia

Las mujeres que sufren sobrepeso después de la menopausia, tienen un riesgo de padecer cáncer de mama 1,5 veces superior a las mujeres de peso saludable.

Los niveles de estrógeno en mujeres postmenopáusicas con obesidad son más elevados que en mujeres sin sobrepeso, ya que el tejido graso se convierte en la mayor fuente de producción de estrógenos, una vez que los ovarios dejan de producirlos.

Esto conlleva a un crecimiento más rápido de tumores en tejidos, como los senos, sensibles a estrógenos.

Consulta nuestro apartado Dieta prevecancer, atrévete a cocinar con nuestras recetas y ponte En Forma! con nosotros.

Sedentarismo

Una vida activa reduce el riesgo de padecer cáncer.

Hace años se creía que el tejido graso sólo era un almacen de clorías, pero actualmente sabemos que es un tejido activo, y que produce, entre otras cosas, hormonas capaces de estimular la formación y crecimiento de varios tipos de cáncer.

En pacientes ya tratados, el mantenimiento de la actividad física reduce el riesgo de recurrencias y de mortalidad.

¡¡Muévete!!  ; Si por tu trabajo tienes que pasar sentado muchas horas, trata que no sean continuas, haz descansos de 15 minutos para caminar, subir escaleras, o cualquier actividad de pie.

Únete al estilo de vida prevecancer, visita nuestra sección En Forma!, donde te ayudaremos a realizar el ejercicio que tu cuerpo necesita.

Consumo de alcohol

El consumo de bebidas alcohólicas está asociado con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de seno.

En comparación con las mujeres que no ingieren alcohol, las que consumen una bebida alcohólica diaria tienen un aumento muy ligero en el riesgo.

Aquéllas que toman de dos a cinco bebidas al día tienen alrededor de 1,5 veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol.

El consumo excesivo de bebidas que contienen alcohol incrementa también el riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer.

Terapia Hormonal sustitutiva

Píldora anticonceptiva :

Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.

Terapia postmenopausia :

Terapia hormonal combinada ( estrógeno y progesterona). Ha sido empleada para aliviar los síntomas de la menopausia y prevenir la osteoporosis. Sin embargo incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama. Pasados 5 años de la suspensión del tratamiento, el riesgo de cáncer de seno es igual que la población general.

Terapia de estrógeno:

Se emplea para mujeres que han sido sometidas a una histerectomía ( intervención para extirpar el útero). Parecen tener menor riesgo de cáncer de mama, pero parece que aumenta el riesgo de sufrir cáncer de ovario cuando los tratamientos se prorrogan por más de 10 años, además de sufrir problemas circulatorios.

Desde prevecancer recomendamos sopesar los pros y los contras, y consultarlo con tú médico.

Los derivados de la soja son una gran fuente de fitoestrógenos, que pueden ayudar a paliar los síntomas de la menopausia.

Una vida activa, limitar las grasas, mantener un peso saludable, y tomar alimentos ricos en calcio como las algas son las herramientas para frenar la osteoporosis.

Fumadores

Es el grupo de mayor riesgo para adquirir la enfermedad (dos veces más que los no fumadores).

Desde 2012, el tabaco y el humo producido ( fumadores pasivos incluidos), es considerado por la IARC ( Agencia Internacional para investigación de Cáncer) como agente cancerígeno para humanos, desterrando así cualquier atisbo de duda.

Desde prevecancer os animamos fervientemente a que abandoneís este mal hábito.

¿No sabes cómo? Prevecancer te ayuda. Continúa con nosotros en nuestro Blog, y descubre como tú eres capaz de conseguirlo.

Estrés

Diferentes estudios han demostrado que un estrés intenso, incluso si ocurre solo un par de días, debilita nuestro sistema inmune, provocando la aparición de enfermedades.

Padecer estrés no sólo puede ser un factor de riesgo a la hora de sufrir un cáncer, si no que puede favorecer la metástasis, y dificultar la recuperación.

Con el ritmo de vida actual, es muy difícil no sentirse estresado, por eso debemos aprender a gestionarlo.

Muchas veces, el estrés que sentimos es mayor por la impotencia de no poder solucionar nuestros problemas, que por los problemas en sí.

Prevecancer te recomienda practicar yoga. Aprendes a gestionar el estrés gracias a la meditación, consigues relajarte mediante la respiración, y a la vez, destierras el sedentarismo de tu vida, realizando ejercicio.

¿No te parece una práctica muy completa?.

Otros factores

Menopausia tardía(posterior a los 55 años)

No haber tenido hijos, o el primer parto a partir de los 30 años.

Algunas afecciones benignas del seno como hiperplasia ductal, fibroadenoma, papilomatosis…

 

El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación.

Existen varios tipos de tratamiento que pueden emplearse en un cáncer de mama. La terapia que se aplique depende de muchos factores, entre los que se incluye el estadio o etapa en que se encuentre el tumor, si hay o no metástasis, el tamaño del cáncer y también de cómo sean las células cancerosas.

 

Cirugía

 

En las etapas primeras del cáncer, se recurre a la cirugía para extirpar el tumor.

El tipo de intervención quirúrgica depende de la extensión del tumor. Si el tamaño del tumor lo permite, el cirujano puede realizar una lumpectomía, extirpación de parte del tejido mamario.

Con la mastectomía, en cambio, se extirpa la mama por completo.

Ambas intervenciones pueden requerir la erradicación de los ganglios linfáticos más próximos (situados en la axila).

 

Radioterapia 

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Afecta las células cancerosas sólo en el área tratada. Se utiliza como terapia complementaria a la cirugía.

Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).

 

 

Quimioterapia

 

Si el cáncer se encuentra diseminado en otras zonas del organismo, se emplea la quimioterapia o la terapia hormonal. Ambos tratamientos son los más utilizados en cáncer de mama.

Consiste en la administración de fármacos anticancerosos (también llamados antineoplásicos o quimioterápicos) por vía intravenosa o por vía oral, para destruir las células cancerosas y controlar su crecimiento.

Estas son las principales familias de quimioterápicos empleados contra el cáncer de mama: alquilantes, antimetabolitos, antibióticos antitumorales,e inhibidores de la mitosis celular.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y es ahí dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas denominados efectos secundarios.

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

Estos fármacos están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

Terapia hormonal

 

Los tratamientos hormonales persiguen detener la progresión del cáncer, alterando los niveles de hormonas femeninas, entre ellas se encuentran: el tamoxifeno, el toremifeno y los progestágenos.

 

 

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