Información sobre el Cáncer de piel

El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel .Existen dos tipos: el tipo no melanoma y el melanoma. La importancia del melanoma reside, más que en su frecuencia, en su rápido aumento en países desarrollados desde los años 50 y a que este aumento está relacionado directamente con la exposición.

El cáncer de piel se produce por un cambio y crecimiento incontrolado de las células epiteliales.  Existen dos tipos, cáncer de piel no melanoma, y melanoma.

 

Cáncer de piel no melanoma 

Son tumores malignos de la piel (diferentes a los melanomas) y dentro de este cáncer se engloban varios tipos de tumores:

Carcinomas de células escamosas, epidermoide o espinocelular:

Proliferación maligna de un tipo de células de la piel, los queratinocitos que se desarrolla en las capas superiores de la epidermis.

Aparece en áreas del cuerpo expuestas al sol, tales como la cara, las orejas, el cuello, los labios y el dorso de las manos.  Suele aparecer como un abultamiento rojo y duro.

A veces, puede tener un aspecto, escamoso, o sangrar y desarrollar una costra que nunca cura. Conforme aumenta de tamaño va teniendo forma nodular y, en ocasiones, presenta una superficie verrugosa.

Al final, se convierte en una úlcera abierta que crece dentro del tejido subyacente.

Representa alrededor del 20% de todos los casos de cáncer de piel.

Carcinoma de células basales o basocelular

Se produce en las células de la capa más inferior de la epidermis, las células basales.

Suele darse en aquellas zonas que han estado expuestas al sol, como la cabeza y el cuello.

El aspecto que presenta es un pequeño abultamiento con una apariencia suave y brillante. Pero también puede tener forma de cicatriz, siendo firme al tacto.

Generalmente se desarrolla de forma lenta aunque la velocidad varía de uno a otro.

Es el tipo más común de cáncer de piel no melanoma, alrededor del 75% de todos los tumores cancerosos de la piel son carcinomas de células basales. Es particularmente frecuente en la raza blanca, caucasiana.

Otros tipos menos frecuentes 

· Sarcoma de Kaposi:  Se origina en la dermis aunque también puede darse en los órganos internos. Suele desarrollarse en personas afectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), o que sufren el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

· Linfoma cutáneo: Se produce cuando los linfocitos de la piel (células del sistema inmunológico) se vuelven malignos.

· Carcinoma de células de Merkel: Se desarrolla a partir de las células de Merkel, un tipo de células intraepiteliales de la piel.

 

Estadios del cáncer no melanoma

 

Etapa 0:  Las células anormales se encuentran solamente en la capa externa de la piel sin invadir los tejidos más profundos

Etapa I:  El tumor no tiene más de dos centímetros y se encuentra en la epidermis o en el inicio de la dermis. No hay ganglios linfáticos ni otros órganos afectados.

Etapa II:  Tumor de más de dos centímetros pero no se ha extendido a ganglios linfáticos ni a otros órganos.

Etapa III:  El cáncer se ha propagado a tejidos profundos adyacentes, como son huesos, músculos o cartílagos, y/o a los ganglios linfáticos regionales. No están afectados los  órganos distantes.

Etapa IV: el cáncer puede tener cualquier tamaño y se ha extendido a órganos distantes.

 

 

Cáncer de piel melanoma

 

Esta enfermedad se desarrolla en los melanocitos, células de la piel que producen la melanina que le da color. Los melanocitos se encuentran en la epidermis que es la capa más externa de la piel.

El melanoma es el tipo de cáncer de piel menos común y más grave. Puede extenderse fácilmente a otras partes del cuerpo a través de la sangre o del sistema linfático.

El melanoma representa un 4% de todos los tipos de cáncer de piel. Debido a su malignidad, es responsable de, aproximadamente, un 79% de las muertes por cáncer de piel.
Se puede presentar a partir de lunares ya existentes, o como una formación nueva, pequeña y pigmentada, que aparece en una zona de la piel normal.

Puede ser indicativo de éste cáncer el cambio de tamaño o de color de un lunar o que el lunar esté hinchado o que duela al tocarlo, exude o sangre.

Por lo general, en los hombres suele aparecer en el tronco y en las mujeres, es más frecuente en la parte inferior de las piernas.

Estas personas suelen tener la piel clara. Puede aparecer en personas de piel más oscura, en zonas de las manos, planta de los pies, y debajo de las uñas.

 

El melanoma puede dividirse en cuatro tipos distintos, basándose en rasgos clínicos y anatomopatológicos por el patrón de crecimiento:

 

Melanoma de extensión superficial

Se produce en cualquier punto de la piel.

Generalmente en mujeres suele aparecer en la espalda y las piernas, y en hombres suele aparecer en el tronco.

Su morfología suele ser plana y con forma y color irregular con sombras variables de negro y marrón. Su crecimiento es lento y pueden aparecer uno o varios.

Constituye el tipo más frecuente en personas de raza blanca, constituyendo aproximadamente el 50% de todos los melanomas.

 

Léntigo maligno melanoma

Ocurre más comúnmente en la piel dañada por el sol en la cara, el cuello y los brazos.

Las áreas de piel anormal suelen ser grandes, planas y de color marrón.

Al inicio se percibe una mancha de bordes mal delimitados y con el tiempo se extiende y modifica hasta formar un nódulo.

Generalmente aparece en las personas de edad avanzada.

Melanoma lentiginoso acro (MLA) o Acral 

Generalmente ocurre en las palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas y es más común en las personas de raza negra.

Sobre la mancha inicial aparece un tumor a los pocos meses y las lesiones son muy variables.

Es la forma menos común de melanoma.

Melanoma nodular

Generalmente empieza como un área elevada de color azul-negro oscuro o rojo-azulado (aunque algunos no tienen ningún color).

El tumor crece rápidamente sin apreciarse una mancha. Sangra a menudo y está elevado sobre la piel.

Es el segundo tipo más frecuente, y es más agresivo.

Aparece habitualmente en el tronco, cabeza o cuello, en torno a los 50-60 años.

Es más frecuente en los hombres que en las mujeres

 

Estadios del cáncer melanoma

Etapa 0:  El melanoma es in situ, es decir, se encuentra en la epidermis.

Etapa I:   El melanoma todavía es un tumor de bajo riesgo. Tiene menos de un milímetro y medio y se encuentra localizado en la piel sin que esten afectados los ganglios.

Etapa II:  Su grosor es mayor de un milímetro y medio. Todavía está localizado en la piel, sin afectación ganglionar.

Etapa III:  El melanoma se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos a la piel afectada.

Etapa IV:  El melanoma se ha propagado a zonas distantes de la piel afectada, a órganos y/o ganglios distantes

 

La piel es el órgano más grande del cuerpo y que hace de “frontera” con el exterior protegiéndonos de la temperatura, del sol y de las  infecciones. Además, la piel recoge las sensaciones de temperatura, el tacto y el dolor.

Las características de la piel (es decir, el grosor, el color, la textura) no son uniformes en todo el cuerpo.

 

Tiene varias capas; una capa externa llamada Epidermis, otra más interna denominada Dermis y debajo de esta última la Hipodermis o grasa subcutánea.

 

La capa más externa, epidermis, está en continúa descamación porque sus células (queratinocitos) se dividen y reemplazan continuamente. Es en esta capa donde se producen los tumores epidérmicos de la piel.

 

Por debajo de estos hay otra clase de células llamados melanocitos. Los melanocitos se encuentran en la parte más inferior de la epidermis.

 

Producen melanina que es el pigmento que da color a la piel. Cuando la piel se expone al sol, los melanocitos elaboran más pigmento, con lo cual la piel se broncea u oscurece.

Actualmente se diagnostican unos 160.000 casos al año en todo el mundo (79.000 hombres y 81.000 mujeres). Representa aproximadamente el 1,5% de los tumores en ambos sexos. Alrededor del 81% de los casos se localizan en países desarrollados.

 

La mayor incidencia se registra en países con fuerte irradiación solar y con una población blanca no autóctona

 

El número de personas afectadas por este tipo de cáncer ha aumentado en los últimos años.

 

En España se ha multiplicado por más de tres en varones y por algo más de dos en mujeres, en los últimos veinte años. En Estados Unidos, el número de casos se ha multiplicado por dos.

 

Se registran casos prácticamente a cualquier edad, aunque la mayoría se diagnostican entre los 40 y los 70 años.

 

Factores ambientales: La exposición excesiva al sol influye en la producción de estos cánceres. La exposición excesiva, produzca o no quemaduras, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluyendo el melanoma maligno.

No sólo influye la exposición prolongada sino que una exposición intensa al sol, puntual, durante unas vacaciones por ejemplo, constituye un factor de riesgo de melanoma.

Características físicas: Las personas de raza blanca de origen escocés, inglés o irlandés con el pelo rubio o rojizo, los ojos claros y abundantes pecas son especialmente susceptibles. El melanoma es muy raro en la población negra u oriental siendo

 

Sobreexposición a lámparas y cabinas bronceadoras: Las lámparas y cabinas bronceadoras son una fuente de radiación ultravioleta. Una exposición excesiva aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Investigadores de la Universidad de Florida (EE.UU) y del centro alemán para la investigación del cáncer de Heidelberg han descubierto que las personas que tienen anticuerpos contra ciertas variantes del virus del papiloma humano (VPH) tienen más posibilidades de desarrollar cánceres de piel no-melanocíticos cuando se ven expuestas a la radiación solar

Edad: Aproximadamente la mitad del número de casos de melanomas se presenta en personas mayores de 50 años.

Otros factores: La exposición a carcinógenos, los traumatismos o cicatrices, las lesiones por radiación crónica y las infecciones virales, son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel.

 

Las opciones terapéuticas de las que disponemos son:

 

Cirugía

 

La cirugía es el tratamiento primordial del melanoma y consiste en la resección del tumor con márgenes libres, que deben de ser entre 0.5 a 2 cm, en función de la profundidad del propio tumor.

 

Radioterapia

 

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Afecta las células cancerosas sólo en el área tratada. Se utiliza como terapia complementaria a la cirugía.

Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).

En el caso del melanoma, únicamente se utiliza para tratar metástasis en los huesos, en el cerebro o en la médula espinal.

 

Quimioterapia

 

Consiste en la administración de fármacos anticancerosos (también llamados antineoplásicos o quimioterápicos) por vía intravenosa o por vía oral, para destruir las células cancerosas y controlar su crecimiento.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y es ahí dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas denominados efectos secundarios.

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

Estos fármacos están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 En general la quimioterapia como tratamiento único, no es muy eficaz contra el melanoma, a diferencia de otro tipo de tumores.

 

 

Terapia Biológica

 

En este tipo de tratamiento utilizan el propio sistema inmunitario, ya sea directa o indirectamente, para combatir el cáncer o para disminuir los efectos secundarios que pueden causar algunos tratamientos del cáncer.

En el laboratorio se pueden producir algunos anticuerpos, citocinas y otras sustancias del sistema inmunitario para usarse en el tratamiento del cáncer.

Estas sustancias se llaman con frecuencia modificadores de la respuesta biológica.

Lo que hacen es alterar la interacción entre las defensas inmunitarias del cuerpo y las células cancerosas cuya finalidad sea reforzar, dirigir o restaurar la capacidad del cuerpo de combatir la enfermedad.

 

 

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