El cáncer es una enfermedad cuyo desarrollo depende de diversos factores, entre los que se encuentran los factores genéticos y ambientales, pero también los hábitos de vida y la alimentación. Ninguna dieta nos asegura que podamos librarnos de esta enfermedad, aunque sí podemos reducir el riesgo a padecerla tomando parte en su prevención.

Cada vez más ensayos realizados con alimentos, plantas o sustancias naturales confirman que hay vegetales que previenen y combaten el cáncer.

Los alimentos funcionales, es decir, aquellos con propiedades anticancerígenas, nos otorgan multitud de beneficios para la salud. Entre ellos se encuentran los cereales integrales, las frutas, el jengibre, el chile y los vegetales crucíferos.

 

Aunque muchos de los compuestos bioactivos de los alimentos funcionales sirven como base de fármacos utilizados en terapias oncológicas, los especialistas consideran que el uso de los principios activos en solitario no es tan eficiente como el alimento en su forma natural y, por tanto, son de menor utilidad terapéutica.

 

¿Por qué los alimentos naturales son más eficaces que los principios activos en solitario?

Los expertos consideran que es la combinación de los compuestos bioactivos, y/o su consumo junto a otros componentes presentes en los vegetales, lo que favorece su absorción, el transporte a los tejidos, su metabolización y su función protectora contra el cáncer.

Según los investigadores estos alimentos son eficaces debido a la sinergia de todos sus componentes.

¿Cuáles son los alimentos funcionales? ¿Qué son las plantas crucíferas?

Algunos de estos compuestos activos los encontramos en alimentos con capacidad antioxidante, como los presentes en las coles; la vitamina A de la zanahoria; los flavonoides, licopeno y fenoles que encontramos en las frutas, etc. Hoy nos centramos en los vegetales crucíferos.

Las plantas crucíferas son una familia de vegetales catalogadas dentro del subgrupo de “verduras de color verde oscuro”. Existen más de 3.000 especies, entre las que encontramos muchos vegetales que son base de nuestra alimentación como, por ejemplo, la col o repollo, el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, las verduras de hoja verde, los nabos, wasabi, etc.

 

Las plantas crucíferas son ricas en fibra, así como en compuestos carotenoides, vitaminas (C, E y K), folato y minerales.

 

Hay muchas referencias que señalan a los isotiocianatos naturales (fenitil-isocianato, benzil isotiocianato, sulforafanos) presentes en las plantas crucíferas como quimiopreventivos del cáncer.

Si quieres conocer en qué consiste la quimioprevención puedes leer el artículo publicado en nuestra página siguiendo el siguiente enlace: Qué es la quimioprevención del cáncer

 

¿Qué evidencias científicas existen de su funcionalidad?

Una dieta rica en verduras puede brindar protección contra algunas enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer.

 

Algunos investigadores apuntan que la integración de dietas ricas en estos alimentos utilizadas junto a terapias oncológicas se ve truncada por el simple hecho de que no pueden ser patentadas por los laboratorios farmacéuticos, es decir, no hay beneficios.

 

Son muchos los estudios realizados con animales que parecen indicar que estos compuestos favorecerían la prevención del cáncer. Se han observado sus efectos antiinflamatorios, antibacterianos e inhibitorios de la angiogénesis y migración de las células tumorales. Sin embargo, los estudios con humanos no parecen llegar a ninguna conclusión. La labor de los investigadores para obtener resultados claros es complicada, ya que intervienen también otros comportamientos saludables o factores genéticos. Así, las investigaciones no han podido identificar grupos de personas que pudieran beneficiarse del consumo de las plantas crucíferas.

 

Hay diferentes opiniones con respecto a la eficacia de las plantas crucíferas de consumo diario en la prevención del cáncer. Mientras hay estudios realizados en EEUU y Europa que no han encontrado relación con el riesgo a padecer cáncer de próstata, colorrectal y de pulmón, hay otros estudios que sí señalan un beneficio de este tipo de dietas.

 

El investigador Shivendra Singh explicaba hace unos años en la reunión de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer que el fenitil-iso-tiocianato, una sustancia que se libera al masticar las plantas crucíferas, ayudaba a controlar los tumores de próstata humanos inducidos en ratones, ya que provocaba la apoptosis (muerte celular programada) en las células de cáncer de próstata reduciéndose su tamaño a la mitad al cabo de un mes de tratamiento. Otro investigador, el profesor Ah-Ng Tony Kongs señalaba que la combinación de cúrcuma e fenitil-isotiocianato podría ser eficaz para tratar los cánceres de próstata establecidos, y el uso de cualquiera de ellos en solitario ayudaban en la prevención.

Estos compuestos no sólo parecen actuar ante las células tumorales del cáncer de próstata. En 2005 aparecía un estudio realizado en la Universidad de Georgetown (EEUU) en el que se enfatizaba que los compuestos de isotiocianato presentes en las crucíferas eran críticos en la etapa en la que los tumores de pulmón se convertían en malignos. Otro ensayo señalaba que las lesiones benignas no cancerosas que eran tratadas con estos compuestos ralentizaban la transición hacia lesiones malignas. Incluso una investigación realizada in vitro con líneas celulares de cáncer de pulmón iba más allá y apuntaba que los compuestos de isotiocianato se dirigían especialmente a las células de cáncer más activas.

Con respecto al cáncer colorrectal se presentaba un estudio realizado en los Países Bajos, en el que se mostraba como las mujeres que consumían este tipo de plantas veían reducido el riesgo a padecer cáncer de colon, aunque no así de recto.

 

¿Se puede llegar a alguna conclusión?

Como se ha comentado antes, las investigaciones no han llegado a una conclusión que señale en especial a grupos de personas que pudieran verse beneficiadas con estas dietas, con respecto a otras. Hacer este tipo de estudios con grupos control, enfermos o con tumores benignos es complicado, ya que son multitud de factores los que intervienen: desde qué dieta completa su alimentación, lugar donde residen o han residido en el pasado, factores ambientales a los que han estado expuestos, tabaquismo, alcoholismo, enfermedades sufridas, etc.

 

Desde Prevecancer siempre te animamos a que mejores tus hábitos y pongas todo lo que está a tu alcance por mejorar tu calidad de vida. Puedes encontrar más información en nuestro blog y en nuestra tienda de productos ecológicos Prevecancer.

 

Por los tuyos, por ti.

 

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