Los seres humanos somos consecuencia de una unión físico-psicológica compuesta por la relación cuerpo y mente, por experiencias y por emociones. Si existen experiencias positivas y negativas, éstas serán también acompañadas por emociones al mismo nivel, las cuales apoyan a la razón y viceversa; una no serviría de nada sin las otras y las otras se descontrolarían por completo sin el raciocinio. Así pues, se debe mantener un equilibrio entre ambas para que todo funcione como es debido, porque los aspectos emocionales afectan notablemente a la salud física.

Seguramente, si has sufrido un cáncer o conoces a alguien más o menos cercano a ti que haya tenido que luchar contra la enfermedad, te habrás dado cuenta de la montaña rusa emocional en la que ésta se convierte a veces. La razón no alcanza a entender los motivos por sí sola, y es entonces cuando las emociones aparecen y se traducen en miedos, alegrías, tristezas o coraje, entre otras cosas, y no deja de ser normal cuando se trata de algo tan relevante como la aparición repentina de una enfermedad en la vida de alguien, o incluso con la desaparición de la misma.

Un modo de prevenir el cáncer además de combatirlo es aprender a controlar las emociones, porque como hemos señalado, son un factor fundamental en nuestra salud. Vivir impregnado de emociones negativas es algo nefasto, pues está más que demostrada su influencia en el desarrollo de enfermedades dentro del contexto del modo de vida en las sociedades actuales. El estrés, la depresión y otros tantos aspectos mentales que transforman los genes trasladando la negatividad de lo psíquico a lo físico. Tanto fuera de la enfermedad, como cuando se tiene cáncer o se vive cerca de él, e incluso después de haberlo superado, ha de trabajarse la vertiente emocional para tratar de hacerla positiva y que precisamente eso sea lo que transmita al funcionamiento físico.

Trabajar la mente

Para lograr el correcto funcionamiento de nuestras emociones, se hace necesario trabajarlas, y sobre este aspecto se pronunciaron Mayer y Salovey, quienes acuñaron el concepto de Inteligencia Emocional, y al que asociaron cinco competencias básicas sobre las cuales había que incidir para trabajar la mente de un modo adecuado, veámoslas:

  • El conocimiento de las propias emociones: conociéndote a ti mismo y reconociendo cada uno de tus sentimientos cuando surge y fluye, estás dando un gran paso para controlar tú a tus emociones y no dejar que suceda al contrario.
  • Manejar las emociones: en ése primer punto reside el segundo. Al conocer las emociones, como decimos, podemos manejarlas y esto hace que seamos capaces, por ejemplo, de controlar situaciones de ira o nerviosismo, lo cual facilita nuestras relaciones con el entorno.
  • Motivarse a sí mismo: una vez que alguien es capaz de controlar sus emociones, éstas han de servirle como motivación, la cual siempre se ve impulsada por ellas. Cuando se maneja el apartado emocional dejando a un lado la impulsividad, y se lleva de un modo adecuado, se obtienen logros en muchos aspectos de la vida.
  • Reconocer las emociones de los demás: empatizar con las emociones de los demás es imprescindible para poder interactuar con ellos; seguramente si has estado cerca de algún enfermo de cáncer lo habrás vivido, se hace necesario entenderle e intentar ponerse en su lugar para poder tratar con el enfermo y serle de más ayuda.
  • Establecer relaciones: este trabajo deriva del anterior, y funcionará en tanto en cuanto un individuo sepa empatizar con otro. Conocer y manejar de manera adecuada las emociones propias es fundamental para interactuar con las de los demás, algo que siempre resultará beneficioso, dado que en base a esas relaciones se establecen puntos de conexión, apoyos y ayudas que hacen de la enfermedad algo más llevadero.

El cuidado de las emociones

Después de explicar cómo se debe trabajar la mente, solo queda saber cuidar las emociones, algo que se debe hacer en base al trabajo conseguido. La positividad, como señalábamos anteriormente, es algo que se antoja fundamental para el correcto funcionamiento de la salud. El estrés, la ansiedad o la depresión, con frecuencia son causantes de insomnio y demás consecuencias que acaban siendo nocivas para el organismo. La prevención, e incluso el propio tratamiento del cáncer deben apoyarse tanto en los aspectos físicos como en los emocionales, de manera que alcancen una suerte de equilibrio que no haga otra cosa sino beneficiar nuestra salud.

Si lo deseas puedes informarte sobre el Código Europeo contra el Cáncer.

Prevecancer

En Prevecancer estamos convencidos del factor emocional en la prevención del cáncer, así como en su tratamiento. Conocemos las dificultades de alcanzar un equilibrio emocional en ciertos momentos, y por ello nos ponemos a tu disposición para acompañarte y apoyarte cuando lo necesites. Recuerda que si logras controlar tus emociones estarás dando un gran paso para mantener en perfecto estado tu salud.

El cuerpo y la mente no son dos entidades separadas. Aprender a cuidar y escuchar a nuestro cuerpo y nuestra mente por igual nos ayudará a conocernos mejor y aceptar nuestra identidad. Aprende a comunicar cuerpo y mente con los consejos que encontrarás en nuestro blog.

 

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Las emociones y el cáncer
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