Hay que tener optimismo, pero con cautela.

A lo largo de estas semanas los medios se han hecho eco de varias noticias en torno al cáncer, todas ellas muy positivas, pero exageradas.

El tratamiento que se le da a estas noticias es bastante sensacionalista, haciendo creer al público en general que dichos descubrimientos son soluciones, cuando en realidad se trata de nuevas líneas de investigación.

 

Algunas de ellas, avanzarán, pasarán por todas las fases hasta llegar a ser una terapia, pero muchas otras se quedarán por el camino.

 

Tal vez la noticia que más alcance ha tenido en los últimos días es, como la titulan muchos diarios “ Cura para leucemia con la vacuna del sarampión”.

 

De nuevo, verdades a medias.

 

En este caso concreto, fueron dos mujeres, entonces de 49 años, que tras siete años de tratamientos y trasplantes, que mantuvieron el cáncer a raya durante un tiempo, participaron en este ensayo clínico, porque actualmente ningún tratamiento funcionaba.

 

La paciente que se cita en la noticia, Stacy  Erholtz, fue inoculada con alrededor de 100 millones de unidades del virus del sarampión, equivalente a la dosis de vacunación de 10 millones de personas, en el trascurso de una hora. Pero el virus inoculado no fue sólo el virus atenuado del sarampión.

 

Desde hace más de una década, se trabaja en el uso de virus con fines terapéuticos. Estos son los llamados virus oncolíticos, o terapia viral.

 

En este tipo de terapia, se emplean virus que tras ser modificados genéticamente, infectan exclusivamente células tumorales. Los virus se replicarán en estas células, y una vez se hallan generado nuevos virus, éstos romperán las células para ir a infectar a otras tumorales colindantes ( ciclo lítico).

 

Estos tratamientos, siguen estando en fase experimental, y por ahora, han demostrado una eficacia del 30 % aproximadamente.

Además, todavía no se conocen las causas por las que en unos pacientes funciona y en otros no.

 

¿ Cuáles fueron los resultados?

 

De inmediato, sus sistemas inmunes respondieron a esa carga viral masiva, causando fiebre y malestar, del que se recuperaron pronto.

En los siguientes meses, los investigadores observaron que los niveles de las células cancerosas en los órganos de los pacientes comenzaron a caer y sus tumores se redujeron.

 

Aunque inicialmente, las respuestas fueron impresionantes, el destino de las dos mujeres resultó muy diferente.

 

El cáncer de Stacy desapareció por completo, durante nueve meses. Actualmente, el tumor que Stacy tenía en la frente antes del tratamiento, a causa de la metástasis, ha regresado, y está siendo controlado por radioterapia.

En cambio, a la otra paciente, después de dos meses, el cáncer había vuelto más agresivo que antes.

 

El caso de éxito, el de Stacy, puede deberse a la concentración tan elevada que se inoculó, haciendo pensar que existe un nivel crítico del virus que se ha de alcanzar para que resulte efectivo.

En el caso de la otra paciente, se demostró que los virus llegaron a infectar a los tumores, pero no habían conseguido erradicarlos.

 

Otro dato a tener en cuenta, es que ninguno de los pacientes tenía anticuerpos contra el virus del sarampión, bien porque no habían estado expuestos a la vacuna o al virus, o porque los tratamientos de quimioterapia los habían destruido.

 

Falta mucho por investigar. Un resultado exitoso, entre dos pacientes, no convierten a este ensayo en un tratamiento, y menos aún en una cura, como dicen los titulares.

Los ensayos siguen adelante, y el equipo del Dr. Russell, de la Clínica Mayo se muestra optimista.

 

Este caso de éxito es una gran noticia, pero debemos ser cautelosos con los grandes titulares.

Optimismo con Cautela
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