Según la OMS, los factores medioambientales juegan un papel importante en más del 80 % de las enfermedades. Casi un 25 % de las muertes y aparición de enfermedades pueden atribuirse a factores medioambientales.

Normalmente, las células se dividen en un proceso altamente controlado. Cuando las células envejecen o son dañadas, mueren en un proceso llamado apoptosis y son sustituidas por células nuevas. Sin embargo, en el cáncer estos procesos están descontrolados. Aquellas células dañadas que consiguen evadir los sistemas de control y escapar del sistema inmune, comienzan un proceso división descontrolado.

Los cambios que se producen en las células que darán lugar al cáncer pueden deberse simplemente a mutaciones en el ADN  que tienen lugar durante el proceso de división celular en el que el ADN es copiado. Por el contrario, otras mutaciones son producidas por factores externos ambientales que dañan nuestro material genético. Algunos de estos factores externos son fácilmente evitables (el humo del tabaco, rayos UV, alimentación sana) pero otros son más difíciles de eludir (compuestos químicos en los alimentos, exposición a contaminantes relacionados con ciertos trabajos, etc). Todavía falta mucho por investigar pero la prevención es un gran paso en el que podemos tomar partido. Si entendemos cuáles son los factores más dañinos y dónde se encuentran, podremos evitarlos.

¿Cuáles son los factores ambientales causantes del cáncer?

Dentro de los factores ambientales causantes del cáncer encontramos a los agentes infecciosos (virus y bacterias), las radiaciones y los minerales y compuestos químicos.

– Los virus más comunes causantes del cáncer son el virus del papiloma humano (VPH), relacionado con el cáncer de cuello de útero, y los virus de la hepatitis B y C, los cuales pueden causar hepatomas. La bacteria Heliobacter pylori es la única bacteria a la que se ha encontrado relación con el cáncer, en concreto con el cáncer gástrico, en parte por causar úlceras gástricas.

– Las radiaciones ionizantes causan daños en el material genético. De hecho se ha relacionado el aumento de incidencia de cáncer en personas expuestas a la radiactividad, ya sea provocada por el hombre o por las radiaciones procedentes del gas radón en aquellas zonas donde este gas abunda en el suelo. También hay que destacar la radiación electromagnética procedente, por ejemplo, de las líneas de alta tensión. Sin embargo, estos factores tienen una baja incidencia en la aparición de cáncer a nivel mundial.

Como ya os hemos contado en Prevecancer, la radiación UV del Sol son las principales causantes del melanoma y otros cánceres de piel, suponiendo hasta un 2 % de las muertes por cáncer. El aumento de su incidencia el siglo pasado se ha relacionado con la exposición al sol por motivos meramente estéticos. Según los especialistas las personas que han sufrido más de tres quemaduras solares, con ampollas, en la misma zona del cuerpo tienen más riesgo de padecer cáncer de piel. Sin embargo, las personas que se broncean sin quemarse tienen un riesgo menor de padecer este cáncer. Puedes acceder a más información siguiendo el siguiente enlace: Protege tu piel del melanoma.

– Los contaminantes medioambientales y la exposición a carcinógenos o productos químicos disruptores endocrinos influyen mucho en la aparición de diversos tipos de cáncer mayoritariamente en niños y adolescentes. Son casi 100.000 químicos sintéticos los utilizados hoy en día. Si quieres conocer mejor qué son los disruptores endocrinos lo puedes hacer en nuestro blog: ¿Qué son los disruptores endocrinos y por qué son un grave peligro?

Al riesgo de padecer cáncer por la exposición a un único carcinógeno medioambiental se suma la presencia de muchos de ellos en nuestra vida cotidiana.

¿A qué contaminantes ambientales estamos expuestos?

El problema no sólo radica en el uso de estas sustancias, sino también en su desecho y degradación. Además, sigue siendo complicado conseguir información sobre estas sustancias químicas y sus potenciales peligros.

La OMS ha clasificado 107 sustancias, mezclas y situaciones de exposición como carcinógenas para el ser humano. El asbesto, el petróleo y sus derivados, así como su procesamiento; los pesticidas o las pinturas han sido descritos como causantes de cáncer de pulmón y piel. Por otro lado, los anticonceptivos con actividad estrogénica y los compuestos capaces de convertirse en estrógenos en nuestro organismo, como algunos pesticidas, han sido relacionados con el riesgo de cáncer en el tracto genital femenino y en mama. Sólo la contaminación del aire, sumado a los combustibles sólidos usado para cocinar y calentarse y al tabaquismo pasivo causaron 165 000 muertes por cáncer de pulmón a nivel mundial en 2004.

La científica Vyvyan Howard explica que la OMS estima que entre un 1 y un 5 % del cáncer en los países desarrollados es atribuible a factores medioambientales y sugiere que esa cifra puede incluso haber sido infravalorada.

Según las investigaciones científicas las variaciones genéticas que predisponen a algunas personas a padecer ciertos tipos de cáncer actúan sinérgicamente con los contaminantes medioambientales, los cuales producen un efecto amplificador.

La lucha contra los factores medioambientales y laborales debería ser el primer paso en la prevención del cáncer.

¿Dónde encontramos los compuestos químicos sospechosos de ser carcinogénicos en nuestro día a día?

Según Greenpeace las sustancias químicas sospechosas de causar problemas para la salud presentes en objetos cotidianos son:

Compuestos organoestánnicos y alquilestánnicos. Se usan en la producción de plásticos y agentes antibacterianos. Estos productos se acumulan en el organismo e interfieren en el sistema endocrino.

Bisfenol A. Se usa en las latas de alimentos y en las botellas de policarbonato. Es un disruptor hormonal, por lo que se cree que afecta a los órganos reproductivos.

Pirorretardantes bromados (PRBs). Están presentes en plásticos, muebles o tejidos. Varios han sido identificados como disruptores hormonales.

Ftalatos. Usados en productos de PVC, pegamentos, tintas y disolventes. Algunos de ellos son disruptores hormonales, tros causan daño en riñones, testículos e hígado.

Alquifenoles y derivados. Se usan como detergentes industriales, algunas pinturas y varios plásticos. Pueden dañar el sistema inmune y son disruptores hormonales.

Almizcles sintéticos. Son fragancias que se añaden a muchos productos como perfumes, cosméticos y detergentes para la ropa. Algunos son disruptores hormonales.

Triclosan. Es una sustancia antibacteriana añadida en productos como lavavajillas, jabones líquidos, enjuagues bucales. Se ha observado su débil descomposición en el medio ambiente, detectándose en la leche materna y pescado.

 

¿Qué podemos hacer nosotros?

La industria no está obligada a dar información de la peligrosidad de miles de sustancias químicas, así que volvemos a hablar de prevención, la gran derrotada como estrategia en la lucha contra el cáncer.

Hace más de medio siglo, Wilhelm Hueper, un importante científico estadounidense afirmaba que “los carcinógenos externos suponían un problema inmediato y urgente en la salud pública e individual”. Hoy en día la situación es mucho peor de lo que se pudiera imaginar en aquel entonces.

En nuestras manos queda ser más o menos conscientes de los productos que utilizamos. Pequeños gestos pueden suponer grandes diferencias. Desde Prevecancer aconsejamos la utilización de productos ecológicos y orgánicos, en cuyo cultivo no se haya usado sustancias químicas; la protección de las radiaciones UV; evitar el uso de envases plásticos, como la reutilización de las botellas de agua o los tuppers y, como sabes, la deshabituación tabáquica.

Nosotros te damos la información y te ayudamos a cambiar de hábitos.
Pongamos de nuestra parte.

Por los tuyos, por ti.

¿Qué factores ambientales son los causantes del cáncer?
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