El modo de vida de las sociedades actuales se centra en un constante nerviosismo, estrés y desasosiego que nos acompaña a todas partes y en todo momento, algo que no resulta para nada beneficioso para nuestra salud. Podemos considerar que estamos relajados al no estar haciendo nada en concreto; sin embargo, la realidad es que los problemas o las preocupaciones nos siguen rondando la mente y poblando nuestro día a día de momentos de tensión.

Para evitar este problema, la mejor de las soluciones es la relajación; hablamos de una relajación real, de sacar de nuestra mente todo aquello que nos hace estar en tensión tanto física como psicológicamente, de manera que quede vacía de problemas por completo.

El secreto de la relajación está basado en la respiración independientemente de la técnica de la que hablemos; se trata de una respiración pausada en la que antes de inspirar se haya soltado todo el aire. Respirar es un acto que realizamos de manera inconsciente y lo aprovechamos lo suficiente como para sobrevivir; sin embargo, no solemos hacerlo de un modo correcto y lento, que es lo que necesitamos para vivir adecuadamente y con menos tensiones. Existen tres tipos de respiración: abdominal, costal y clavicular, y las tres deberían emplearse en cada inspiración y espiración que realizamos; debe hacerse de manera lenta y llenando y vaciando por completo nuestro cuerpo de aire. Si decides llevar este método de respiración a cabo, no creas que será perfecto el primer día, puesto que la mayoría estamos acostumbrados a respirar rápido y mal de manera inconsciente, por lo que debe ser un proceso paulatino en el que cada día lo hagamos más nuestro.

La relajación no solo es beneficiosa en sí misma, sino que además nos proporciona descanso, control y confianza, algo que no es fácil hoy en día con el ritmo de vida habitual que llevamos. Existen varias técnicas de relajación, de las cuales te vamos a proponer dos, las cuales se basan, como hemos mencionado anteriormente, en la respiración:

  • Relajación: se basa en la relajación sucesiva de todas las partes del cuerpo, en un principio durará unos minutos y según vayas avanzando en la práctica podrás alargarlo cuanto desees. Se aconseja realizarlo un par de veces al día, incluido el momento de irte a dormir, el cual precisamente es un foco de tensión cuando el estrés se apodera de nuestro sueño y nos impide conciliarlo. El modo de relajar paulatinamente los miembros de tu cuerpo, comenzará por los brazos y requerirá especial atención en las manos y ojos, donde se concentra la mayor parte de la tensión a lo largo del día. Se trata de repetirte a ti mismo que cada parte de tu cuerpo está muy pesada y muy caliente, hasta lograr esa sensación de calma individualmente y pasar a la siguiente parte y afirmar lo mismo.
  • Meditación: se trata de olvidarse de todo por completo y centrarse en el momento y el lugar presentes poniendo la mente completamente en blanco. Sus beneficios están científicamente probados; eso sí, no pretendas lograrlo el primer día, debes ir aprendiendo poco a poco porque es un proceso complicado el de dejar atrás las charlas que surgen en la mente de cada uno. Digamos que el acto de meditar reside en contemplar los pensamientos sin juzgarlos, sin entrar en ellos, viéndolos casi como mero espectador para ver la realidad de un modo objetivo; esto tiene lugar al concentrarte en tu respiración, que una vez más deberá ser lenta y pausada y, a poder ser, completamente silenciosa. Emplear sonidos, música o imágenes puede ayudarte a lograrlo, a “anclarte” en un estado de relajación absoluta –que tiene lugar sin ser el objetivo exacto de la meditación– en el que se mantienen en calma tanto tu cuerpo como tu mente –intenta hacerlo sentado y en una postura cómoda para alcanzar por completo este estado y sus beneficios–.

Reduce tu tensión física y mental

¿Por qué es necesario reducir tu tensión física? Porque el estrés es algo que afecta a tu salud, pues afecta notablemente a tu sistema nervioso, el cual está íntimamente ligado a tu sistema inmune a través del sistema endocrino. Esta cadena de sistemas modificados por el estrés, comienza a funcionar en el momento en que el sistema nervioso genera sustancias como la adrenalina y la noradrenalina, que estimulan la producción de otras hormonas que a su vez modifican el sistema inmune a través del endocrino, que es el que las crea. Y esas modificaciones en el sistema inmune suponen que la salud sea más susceptible, lo que es evidentemente negativo.

¿Por qué es necesario reducir tu tensión mental? Porque el estrés psicológico puede convertirse en estrés crónico, lo que a su vez deriva en depresiones, ansiedad y otros trastornos nada agradables ni aconsejables, ni para la propia salud mental, ni –como acabamos de señalar– para la física. Factores como la falta de descanso y el respectivo agotamiento que eso conlleva, la falta del desarrollo personal mediante actividades que resulten alegres, o el pesimismo a la hora de afrontar la vida, crean una tensión y un estrés susceptibles de convertirse en crónicos.

Fuera estrés

Las recomendaciones que te hacemos desde Prevecancer para que dejes a un lado el estrés, son, entre otras, que pongas en práctica aquello que realmente te hace feliz, y si no lo estás llevando a cabo, trata de cambiarlo para lograrlo; por otra parte, trata de recordar buenos momentos que te evoquen a esa felicidad cada vez que te encuentres estresado. Los errores son algo que nos sucede a todos, debes afrontarlos de manera positiva y aprender de ellos, y por último, valora lo que tienes y disfruta de ello, y de las pequeñas cosas que te ofrece tu día a día.

Prevecancer

En Prevecancer conocemos el estilo de vida actual, y las dificultades que éste conlleva a la hora de relajarse. Pero del mismo modo sabemos que el estrés aporta únicamente puntos negativos a nuestra salud, por eso nos permitimos la licencia de aconsejarte que te tomes un respiro y no te tomes tan en serio la vida. Recuerda que tu salud es lo más importante, y depende tanto de los hábitos físicos como de los mentales.

Técnicas de relajación
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