Tomate, la hortaliza protectora contra el cáncer

“Un hombre que consuma entre 2 y 3 raciones diarias de tomates cocinados por semana, reduce el riego de cáncer de próstata entre un 40 y un 50%”, según el equipo del Dr. Lorelei Mucci, de la Hardvard School of Public Health.

 

¿Qué contiene el tomate que le otorgue ese poder protector?

El secreto del tomate se encuentra en su color. El color rojo característico de este tipo de tomates se debe a la presencia de un carotenoide, denominado licopeno

La estructura del licopeno contribuye a su reacción con los radicales libres, estabilizándolos y anulando los efectos negativos ( hay muchos radicales libres que son necesarios para protegernos de infecciones, o producir hormonas) que causan cuando existe un exceso de estos radicales.

Este exceso se denomina estrés oxidativo, produciendo daños en la membrana celular, en proteínas, lípidos, y generando mutaciones en el ADN.

 

El licopeno, además de neutralizar los radicales libres, disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como diabetes mellitus tipo II, enfermedades coronarias, osteoporosis, y varios tipos de cáncer, en especial de próstata y de mama. Ayuda a reducir los niveles de colesterol de baja densidad ( LDL), ya inhibe a la enzima que interviene en su producción.

Tras el consumo de tomate, el licopeno se encuentra en grandes cantidades en hígado, próstata, testículos y glándulas suprarrenales, y en menor cantidad en mamas, ovarios, estómago, colon, páncreas y piel.  Una vez ingerido, tiene una vida media de dos a tres días, aproximadamente, pero la cantidad de licopeno obtenida depende de varios factores, como el grado de maduración, la variedad, las condiciones de cultivo, almacenamiento.

 

Obviamente, un fruto recolectado antes de su maduración, para madurar posteriormente en cámaras, no contiene la misma concentración, no sólo de licopeno, si no de otros nutrientes como vitaminas ( A y C), potasio y hierro.

Los tomates que encontramos en supermercados contienen entre un 5 y un 40% menos de minerales que los cosechados hace 50 años.

En un estudio reciente, se compraron los nutrientes de los tomates de la agricultura actual, con tomates de agricultura ecológica. Los tomates ecológicos, contenían un 55% más de vitamina C, 40% más de antioxidantes y minerales y un 139% más de polifenoles, siendo de menor tamaño.

 

Cómo consumimos el tomate, influye en la efectividad del licopeno. Cocinándolo obtenemos mayor concentración de licopeno, y aumentamos la biodisponibilidad, ya que se transforma a un isómero ( compuesto con las misma composición, pero diferente estructura) más asimilable por nuestro cuerpo.

Cocinar tomates a 88ºC durante 30 minutos incrementa la cantidad de antioxidantes en un 62%.

La Facultad de Ciencias de La Salud de Las Palmas de Gran Canaria,llevo a cabo un estudio en el que se determinó la cantidad de licopeno absorbida en diferentes condiciones. Observaron que se producía un incremento de licopeno, cuando se ingería tomate triturado con aceite de oliva, y que esa concentración aumentaba aún más cuando el tomate triturado con aceite se calentaba.

Confirmaron que el licopeno se absorbe mucho mejor ( hasta 2,5 veces) si se consume como salsa, que como fruto o zumo.

tomatesalsa2¿Salsa de tomate o Ketchup?

La respuesta, las dos son buenas maneras de protegernos frente al cáncer, aunque tenemos que tener en cuenta algunos puntos.

SALSAS DE TOMATE:

Preferiblemente caseras, y hechas a base de tomates ecológicos.

A la hora de escoger una salsa de tomate, lo ideal es una que se haya fabricado con ingredientes ecológicos, aceite de oliva virgen extra y que se almacene en vidrio. Es importante evitar el tomate almacenado en latas, ya que se fabrican con Bisfenol A, y al tratarse de un alimento ácido, se favorece la migración de éste hacia el alimento.

En las salsas de tomate se emplea una pequeña cantidad de azúcar ( entre un 0,2 y un 2%) para corregir la acidez. Si elegimos un producto ecológico, nos aseguramos que el azúcar sea de caña, y no refinado.

KETCHUP:

Es el favorito de los pequeños de la casa, y tiene ventajas con respecto a la salsa de tomate, pero también algunos inconvenientes, si no escogemos bien.

Como negativo, un Ketchup comercial contiene más azúcar y más sal, que el tomate frito, y en la mayoría, encontramos conservantes. Por otro lado,  aporta más potasio, calcio y magnesio, y al ser un producto más concentrado, contiene mayor cantidad de tomates, y por tanto de licopeno.

De nuevo, prevecancer recomienda optar por kétchup ecológico, envasado en vidrio, o hacer vuestro kétchup casero.

Éste último, podéis cocinarlo sin azúcar, empleando miel o sirope de ágave, siguiendo la receta en nuestro Blog.

 

Si no consumís tomates, preocupados por el ácido úrico, prevecancer quiere acabar con el mito de que esta hortaliza aumenta los niveles, ya que es un alimento libre de purinas.

Tal vez el origen del mito, viene por su contenido en ácido oxálico ( moderado, 5,3 mg/100g, muy inferior a las espinacas con 779mg/100g), desaconsejado en pacientes con cálculos renales.

En las personas con hiperuricemia, sus cálculos están generados por ácido úrico, por lo que no deben privarse del efecto protector del tomate.

 

¡¡¡ Disfrutad de una buena salsa de tomate acompañando vuestros platos !!!

 

Tomate, la hortaliza protectora
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